De hombres clásicos y modernos.

Eurogroup backs Greek bailout extension

EPA/ORESTIS PANAGIOTOU

El siguiente texto es un fragmento de una carta dirigida a un amigo cómplice de lecturas y bebidas alcohólicas. El breve escrito trata de forma superficial algunos puntos sobre la lectura de los clásicos y su relación con el hombre moderno. Fuera de toda pretensión ensayísticas, no es más que el producto de las reflexiones de una mañana de abril mientras conducía hacía mi casa. La idea es sólo una: hombre clásico y hombre moderno no son irreconciliables. El buen lector tendrá que ser ambos.

***

[…] También hay algo más que me gustaría contarte. Hoy por la mañana meditaba sobre la relación entre el hombre moderno y los clásicos. Mi obsesión es desmedida: creo que la humanidad cabe en el Quijote y la Odisea. Pero la lectura de los clásicos exige de una condición indispensable: su lectura desde la óptica de la modernidad. Sólo de este modo podemos estar conscientes de estar frente a una obra que ha transcendido el tiempo y la cultura. Si leemos a Shakespeare con los ojos del lector isabelino, posiblemente sólo encontraremos dramas de grandísima calidad; pero si nos aproximamos a ellos desde nuestra condición de hombres modernos, descubriremos lo universal, lo que ha transcendido a pesar de toda barrera.

Por lo tanto la modernidad y la tradición no son excluyentes. No es necesario dejar de ser modernos para disfrutar de la grandeza de los autores universales. Pienso en dos poetas: Ezra Pound y T.S. Eliot. Con un breve acercamiento a sus obras nos daremos cuenta de la ruptura que representaron en relación a poetas anteriores (tomemos por ejemplo a Frost y Yeats). No hay dudas acerca de su experimentación y su capacidad de innovación poética y formal. Pero una lectura más profunda nos revela unas obras en constante diálogo con la tradición. Las referencias a la antigüedad y al renacimiento son innumerables, incluso el interés por culturas ajenas al occidentalismo europeo. Pienso en ellos como grandes hojas de ruta, guías para aventurarnos en las obras más significativas de nuestra tradición.

No he reflexionado mucho sobre estas cosas. Puedo estar errado y cambiar de opinión en un par de semanas. Pero es lo que medité hace algunas horas y quise compartírtelo. […]


Apuntes sobre el fútbol

 

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Yo participé en las ligas infantiles de mi pueblo, pero jugaba tan mal al fútbol que por prudencia decidí retirarme al final de mi niñez. Acá algunas notas personales sobre este deporte.

UNO

Mi primer recuerdo relacionado al fútbol se remonta a la barbería de mi pueblo. Se jugaba entonces Francia 98 y los clientes comentaban en voz alta los acontecimientos de la copa. Los tres hermanos dueños del negocio habían tapizado las paredes con afiches de deportistas y colocado un pequeño televisor para transmitir los partidos.

DOS

Pero el mundial, más que una lección de fútbol fue una lección de geografía. Al final logré memorizar sin trabajo las banderas de algunos de los países participantes. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con sus futbolistas.

TRES

La primera vez que tomé bando por uno de los equipos, fue en la final de Champions del año 2001. Naturalmente mi equipo perdió, pero nacería una relación de simpatía que años después me brindaría algunas pequeñas alegrías.

CUATRO

En la misma barbería me enteré de la existencia del club local. Con el pasó del tiempo, el equipo ascendería a primera división y empezaría a ser popular entre la población. Es ahí cuando empieza mi etapa de hincha y con ella las visitas a los estadios.

QUINTO

Ser hincha de un equipo pequeño requiere coraje para enfrentar el desencanto. Sobre todo cuando –aún con las estadísticas en contra– se resiste y encara a los grandes. Sin embargo, muy a menudo se suele perder a último minuto. Entonces la derrota es más triste. Así que consideremos en este punto al fútbol como espejo de la vida.

SEXTO

Todo puede cambiar de un momento a otro. Como en la final de la Champions del 2005. Repito: la remontada puede llegar en cualquier momento. Consideren ustedes mismos tomarlo como un hecho favorable o no.

SÉPTIMO

Pero no todo es sufrimiento y desencanto. Algunas veces mis equipos favoritos ganan. Digamos que también así es la vida. Algunos simplemente preferimos esperar con nerviosismo el final de cada partido, que la comodidad de ganar cada domingo.

OCTAVO

Sigo al fútbol desde los 11 años. Puedo presumir –aunque eso no significa nada– que he sigo testigo de momentos que han pasado a la historia de este deporte. Y aunque considero que la industria ha causado mucho daño, recuerden la cita de Maradona: “La pelota no se mancha”.


La identidad (cultural) de mi consumo.

He sucumbido a la parafernalia mediática del evento de la comunidad de blogueros, y me he sacado de la manga una pequeña reflexión (cliché, debo admitirlo) sobre el tema en discusión: la identidad.

Empecemos dejando algo en claro, no voy a detenerme en románticas reflexiones metafísicas de identidad. De eso ya deben de haber cientos de publicaciones en el marco de este evento. En cambio, seré breve y evitaré la aburrida retórica que tanto les gusta a ustedes.

Ahora, déjenme reflexionar sobre lo siguientes: “Somos lo que comemos”. Y no se trata de un sermón de un vegetariano moralista. Si no, la (auto) formación de nuestra propia identidad de acuerdo a nuestras preferencias.

Es evidente que como individuos, algunos factores determinantes de nuestra identidad están ajenos a nuestro control (nacionalidad, familia), pero es posible elegir nuestras influencias e incluso nuestros maestros. Es decir, tengo total control de elegir lo que consumo: música, literatura, cine, etc. De escoger con sentido crítico lo bueno y lo superfluo para mi formación. Y no quiero limitarme unicamente al ámbito artístico, creo que esta premisa puede extrapolarse al ámbito humano, incluso al desarrollo de la personalidad.

Aquí se nos hace evidente (en parte) la importancia de la cultura en nuestra sociedad, ejerciendo una influencia determinante en su desarrollo. No está mal divertirse con la industria del entretenimiento (civilización del espectáculo diría el nobel Vargas Llosa), pero debemos de preocuparnos por consumir cultura (que también entretiene) y por qué no, invertir tiempo en la educación de nuestra sensibilidad artística.

Ejemplifiquemos para dejar clara la cuestión: Pensemos en un referentes artístico de nuestra vida. En mi caso Roberto Bolaño (tal vez mi escritor favorito en esta etapa), si indagamos sobre su proceso de formación, nos daremos cuenta que tiene por detrás una larga (extenuante) lista de lecturas formacionales, desde Rimbaud, Proust, pasando por Borges, hasta llegar a Nicanor Parra. Es evidente que no hubiera desarrollado su estilo, o su personalidad como escritor (o persona) de la misma manera si se hubiera dedicado a leer a Isabel Allende o Corín Tellado.

Hasta aquí creo que mi punto está claro. Podría seguir dando ejemplos y desarrollando un tratado sobre la influencia y la identidad artística, pero dije que sería breve y que le ahorraría el discurso. La reflexión está servida y ustedes son libres de elegir. Yo me voy a preparar mi almuerzo.


Snobismo musical

Wikipedia define al termino snob de la siguiente manera:

… se denomina a una persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc. de aquellos a quienes considera distinguidos o de clase social alta para aparentar ser igual que ellos… Deseosos de pertenecer a la élite, los esnobs tienden a reproducir el comportamiento de una clase social o intelectual a la que consideran superior. Muchas veces imitan las características de esta clase, ya sea en el lenguaje, los gustos, las modas y estilos de vida. Al mismo tiempo tratan con desprecio a los que consideran inferiores. http://es.wikipedia.org/wiki/Esnob

Aquí había un breve comentario de mi parte, pero su prosa era digna de vergüenza. Pronto volveré a escribir sobre ello.


Apuntes sobre Carl Sagan

Dr. Carl Sagan

Recientemente terminé de leer “Cosmos”, el libro publicado en 1980 por el famoso físico, astrónomo, escritor y divulgador científico Carl Sagan, basado en la serie de televisión homónima. Éste es el segundo título de este autor que leo, junto a “El mundo y sus demonios”; y puedo afirmar (desde mi opinión personal) que son el tipo de libros que te dejan marcados.

Para empezar, debo de dejar claro que Carl Sagan solamente escribió un solo título de ficción, una novela llamada “Contacto” y que sus demás publicaciones son únicamente de carácter científico. En “El mundo y sus demonios”, hace una defensa del pensamiento crítico y escéptico, a la vez que elogia el método y el conocimiento científico. En “Cosmos”, realiza un recorrido en dimensiones y tiempo, desde los átomos que conforman la materia hasta los grande cúmulos de galaxia del universo conocido; desde el Big Bang, pasando por la síntesis y evolución de las primeras moléculas de vida, hasta el desarrollo de la radioastronomía. Siempre manteniendo vivo un gran sentimiento de asombro por las maravillas del cosmos, pero siendo prudente haciendo uso del pensamiento crítico tan necesario para la ciencia.

¿Pero por qué menciono que estos libros han dejado huella en mi?. Creo que decidí estudiar ingeniería, debido a cierta curiosidad por conocer como funcionaban ciertas cosas (particularmente el software de computadora), recibí clases de matemáticas, cálculos, física y programación, las únicas materias que he disfrutado. Desde entonces mi curiosidad ha aumentado, y he experimentado el placer por encontrar explicaciones lógicas y racionales pero a la vez demostrables mediante la experimentación. Sin duda estos libros han contribuido a ver el mundo de forma distinta, ya no como algo que es imposible entender, si no todo lo contrario. El pensamiento crítico/escéptico es fundamental en nuestra vida, debido a que saber diferenciar lo real de lo aparentemente real es sumamente útil e importante. Han sido una lección de humildad, nuestra especie no parece ser tan importante comparada con las dimensiones del universo, pero aún así nuestra vida es un proceso increíblemente hermoso. A tal escala los problemas/conflictos entre individuos de la misma especie parecen ser triviales, es como diría Carl, la visión cosmológica.

Del mismo modo, el recorrido histórico realizados desde los grandes sabios jonios, la biblioteca de Alejandría, Giordano Bruno, Copernido, Kepler, Galileo, Newton, Marxwell, Faraday, Einstein, etc, nos dice que la ciencia es imperfecta, pero se autocorrige siendo sin duda la mejor herramienta que poseemos para entender lo que nos inquieta.

Acá dejo el primer capitulo de su serio Cosmos. Y ahora vuelvo a la ficción de costumbre con Kafka y Hemingway, salud.