Una jornada en el mercado

La tarde del sábado participé con los jóvenes de Nicaragua 2.0 en una jornada de entrega de volantes y recolección de firmas, con el propósito de ratificar el apoyo ciudadano a las denuncias interpuestas ante el Ministerio Público y la Contraloría General de la República en contra del presidente del CSE Roberto Rivas por varios delitos.

Los volantes, contenían información alarmante sobre de la situación actual de Nicaragua en temas como la educación, salario y costo de la canasta básica, fueron repartidos en la inmediaciones de metrocentro, para luego trasladarnos al mercado Roberto Huembes a continuar con la campaña de recolección de firmas y concientización ciudadana.

Ya había participado en las dos entregas anteriores del Cepillo de Oro, reconocimiento simbólico a los serviles de la corrupción, pero definitivamente compartir más cerca con la población es completamente distinto. Conocer de su propia boca el descontento con la situación actual y a la vez el miedo a la represalias es una experiencia impactante.

Un caso representativo es el de una ciudadana que afirmó estar de acuerdo con nuestra causa y expresó su rechazo al magistrado Rivas, incluso animándonos a seguir adelante con la campaña de firmas, sin embargo al pedirle que firmara el formulario se negó por asuntos personales. Luego de conversar un rato nos confesó que era militante activa del FSLN y que lamentablemente no podía dar su firma por temor, según sus palabras, a que le “cortaran la cabeza”. “Rivas es un ladrón”, afirmó, pero acá me pueden mandar a matar con ladrones del mercado si firmo eso.

Un miedo menos reservado manifestó una vendedora, la cual con angustia nos pidió que nos calláramos y actuáramos con mayor discreción mientras nos apoyaba con su firma. Según esta señora, tiene miedo a represalias por parte de sus mismos vecinos de tramo. “No hagás bulla, aquí hay sapos y orejas por toda parte”.

Es resto de la jornada transcurrió con normalidad, la mayor parte del tiempo no fue necesario hablar demasiado para convencer a la población de firmar. Algunos nos alentaban a continuar, otros se mostraron escépticos y otros se negaron rotundamente afirmando simpatizar con e

l partido de gobierno, a pesar de que nuestra lucha es contra la corrupción y sin colores políticos.

Cabe recalcar que las personas que se atrevieron a hablar, forman parte de una pequeña muestra, de un universo de ciudadanos mucho mayor. El descontento era claro, y a pesar del temor percibimos mucho apoyo. Es hora de cambiar el miedo por la esperanza.


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